
Hace poco escuché a un hombre discutir con su empleado no sé por qué tema. El jefe terminó el altercado con la siguiente frase:
-Si no te gusta, te vas ya. Sabés cuántos como vos consigo en un rato…
El chico –era en un lavadero de autos, un domingo a la mañana- bajó la cabeza y siguió dándole con la aspiradora a las alfombras del coche.
Y el imbécil de la frase la empeoró más aún cuando se iba, al decirle a otro que también andaba por los 20 años y lustraba paragolpes:
-Acá todos son reemplazables, querido, nadie es imprescindible… ¿estamos?
Un pelotudo importante, si.
Ese día recordé un mantra personal que usaba en mi adolescencia, robado de un libro. Se trata de El milagro más grande del mundo, de Og Mandino.
No me avergüenza decir que lo he leído reiteradamente porque recuerdo muy bien el porqué.
Cayó en mis manos cuando era adolescente y no atravesaba una época feliz, ni similar. Y de pronto unas páginas me decían que YO era para Dios el milagro más grande del mundo. Que me había hecho así por algo, que me necesitaba así, de la forma que yo era para un propósito y que nadie en el mundo estaba para ocupar mi lugar.
La recomendación, luego de semejante arenga era que debía repetírmelo en voz baja en todas las situaciones dolorosas e injustas de la vida cotidiana. Eso sí: había que evitar la soberbia de decirlo a viva voz. Antes de responder a una ofensa primero decirse “Dios me hizo así, soy único e irrepetible” en lugar de partirle un palo en la cabeza. Suena ingenuo y hasta tonto, es cierto, pero me sirvió en aquella época. Es como la técnica de contar hasta diez y después de diez a cero antes de responder, pero más mística.
Con los años he olvidado esas prácticas, aunque mantengo otras similares, como la de hablar con mi ángel. He cambiado, si, de lecturas; ahora son más literarias.
Pero cada vez que alguien escupe frases como la del pelotudo antes citado me gusta pensar en esa época de mi vida, en la que tenía muy presente –para no tener que dar una trompada a cada rato- que todos somos únicos e irrepetibles, que cada uno es una creación exclusiva, que todos somos imprescindibles para El Plan (plan que incluye también cambiar de lavadero de autos).
---------------------------------
Posdata (1)
Ahora estoy pensando en las personas públicas que se han ido del mundo en los últimos años. Personas y personajes de distintos ámbitos que recuerdo, y a las que, sin dudas, ningún pelotudo de un lavadero de autos les diría: Sabés cuántos como vos consigo en un rato…
Abarco más o menos los últimos 30 años y pienso en Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Tato Bores, Juan Carlos Altavista, Javier Portales, Castelo, Jorge Guinzburg, el Negro Fontanarrosa, Pappo, Favaloro, El Maestro Julio Alfonso, Don Ramón, Marlon Brando, George Harrison, John Lennon, Kurt Cobain, Freddie Mercury, Luca Prodan, Gabriela Epumer, Julio Cortázar, Borges, Bioy Casares, Fangio, Monzón, Rodrigo, Gilda, Celia Cruz, Miguel Abuelo, Juan Castro, Victor Sueiro, La Madre Teresa, Juan Pablo II, Ayrton Senna, Salvador Dalí, Lady Di, Bob Marley, Piazzolla, El Polaco Goyeneche… qué se yo…
Posdata (2)
Dejo la lista abierta, sospechando que la memoria de los demás es mucho más fiel que mis fatigadas neuronas.
Posdata (3)
Aclaro que me acordé de Pinochet y Saddam Husien y justamente por eso no los incluí.


17 Comentaron sin empacho:
Che, ¿y no vale repetirse el mantra de Mondino, en voz bajita, sí, y después partirle al susodicho un palo en la cabeza? Pregunto, nomás.
Muy bueno su blog.
TresCaídas, ahora que lo dice, es una buena idea.
Uno le convida un palazo y luego comenta: no lo maté de milagro. (creo que malgasté toda la mi adolescencia por no pensar en su idea).
Gracias por pasar por acá y por incluirme en los enlaces del blog. Acabo de hacer lo mismo.
Saludos.
Wow de verdad sirve esa frase? Creo que hay cada unico e irrepetible tonto... Pero se ven boludos como tu dices en cada lado, que pareciera que son repetibles, yo acudo a la accion y no me hago responsable de ella.
Sabés cuántos como vos consigo en un rato...
Eso mismo es lo que les dije yo a cada uno de los hombres que me abandonaron.
¿Sueiro? ¡Dejate de joder!
Por último: pagaría por escuchar una de esas charlas con tu ángel. ¿Eso es sobrio?
El tipo, es un pelotudo, pero no deja de ser cierto lo que dice. Lamentablemente cierto. Sospecho que comprobar que no somos imprescindibles por más únicos que seamos ayuda un cacho a crecer.
Por supuesto, no lo aseguro, yo no aseguro nada.
Besos prescindibles
Realmente Martín, un pelotudo importante, muy bien dicho.
Tenía un jefe (el famoso "pelado") que solía decir: El cementerio está lleno de imprescindibles...
Cómo siempre un buen relato.
Gracias!
Mejor gritar en voz alta, bien alta "¿Por qué narices me hiciste así? ¿No ves que me importa tres equis si soy única e irrepetible? A mí hazme como a todos pero dame un buen coche, un buen trabajo y un buen esposo"...
En cuanto a irrepetibles y únicos no te olvides de Ernesto, ni de Miguel.
Besos para ti, que tú si eres irrepetible para mí.
Q buen relato Martin!!!
Me gusto mucho ese gustito a "personal"..es como que lo conozco un poco mas y me gusta.
Lo importante no es lo q dijo el zangano este. Lo triste es los demas lo soportamos. Si pudieramos tener la fuerza de mandarlo a pasear y pensar q ese laburo no es imprescindible...esa soberbia se la mete en el culo. Asi de simple.
Besos Martin, lo recuerdo siempre.
ISA no sé si sirve la frase. A mi me sirvió cuando era pibe. Hoy en día ya no leo esos libros, para beneplácito de mi colega Salem, que los denostó –parejo- desde infante.
Bienvenida a esta choza.
LUC una cosa es usarla así como usted dice, cargada de despecho ante lo irremediable. Pero cuando uno se topa con esa clase de pelotudos silvestres realmente dan ganas de podarlos de raíz.
Bueno, lo de Sueiro –acá me ruborizo un poco- entra en la lista, si. Prefiero 100 Sueiros antes de Pinochet.
Y para que usted sepa: el que no es sobrio en mi ángel.
DUDA claro que ayuda a crecer aceptar que no somos imprescindibles, pero hace bien adentro saberse necesarios.
VIVIUSKA su jefe ya me cae bien por ser colega mío en eso de la calvicie.
QUERIDA SIBERIA me he olvidado de muchos en la lista. Los voy a ir incluyendo en estos comentarios a medida que los recuerde. Usted aporte los que guste.
AMIGA IRENE creo que a partir de ahora este blog tendrá algo más personal. Estoy armando el otro (¿lo vio?) para destinar ahí la parte aproximadamente literaria.
Martín, pregunto: ¿el prescindible, no será el que tiró el auto a la pileta,no?
Muy bueno el post, algún cliente le va a decir también a él que su lavadero es prescindible.
Un abrazo. Adal.
Martín, le agrego a la lista a Frank Sinatra, Ingmar Bergman, Luciano Pavarotti y Bob Marley. Respecto al pelotudo, de los que abundan, mejor es lanzarles una buena puteada para descargar la bronca. Saber perdonar le hace bien al alma, pero desahogarse con unos gritos a veces es mucho más terapéutico.
Me acordé de Amelie, y en la manera sutil pero implacable que tuvo de vengarse del verdulero que maltrataba tanto a su empleado, fue muy divertido y se debe disfrutar muchísimo!
Le dejo saludos, deseándole que los momentos de poca felicidad no lo vuelvan a merodear.
Besos.
Podemos aportar un par de nombres que DEBERÍAN haberse muerto ya, o al menos encaminarse a ello a la brevedad:
1)Alejo Salem
2)Martín Aon
(incluso podría ser simultáneamente).
COMANDO MOCHO
Las cosas como son.
Qué lástima que a veces uno no pueda contestar: "ok, conseguite uno ahora".
Zacarías, bien?
¿De verdad todos somos necesarios, Martín?
¿De verdad todos somos necesarios?
¿De verdad, de verdad?
ADALBERTO hay que reconocer que para lavar el auto esa es una buena técnica. Es como terminar de cenar y envolver con el mantel los platos y vasos sucios.
Un abrazo Don Adal
ENIGMA además de los aportes, le agradezco sus deseos para que los momentos de poca felicidad no me vuelvan a merodear.
Y la película Amelie es buenísima de punta a punta. Me mató lo del enano de jardín.
Un beso grande para usted.
COMANDO MOCHO no sean tan resentidos. En cualquier momento con Salem los volvemos a convocar.
En tanto, tengo entendido que siguen cobrando el fondo de desempleo.
EME de MINUTA claro, y habría que decirle eso justo en una fecha de trabajo a tope, tipo semana santa o en las fiestas. Ahí hay que colgarle la galleta al grito de "andá a buscarte a otro reemplazable ahora, pelotudo".
¿Zacarías? Resfriado.
ADMIRADA ELENA no lo sé. Yo no digo que todos lo seamos. Solamente cuento lo que me decía a mí mismo para no andar pateando mandíbulas.
En lo que hace a la escritura, por ejemplo, usted es harto necesaria.
Sabes? sos un pelotudo, !...me hiciste llorar y el medico me dijo que cuide mis emociones!
Un abrazo, cuidate, yo tambien te agrego a mi lista, que mierdaaa
Horacio
Gracias, Horacio.
Bienvenido a esta choza.
Ha sido agregado, como Dios manda, en los enlaces, qué joder.
Un abrazo.
Aon
Publicar un comentario en la entrada